Ya no hay nada en mi, me obligaron a crecer..
Mi imaginación, me obligaron a matar..
Ya no puedo ser, me obligaron a soñar..
Mi infancia terminó, me obligaron a mentir..
Es Flema, no es poesia ni mucho menos, pero que valor tiene esta letra, es una realidad fuerte..
Probablemente es la identidad de más de una cabeza veinteañera hecha canción. La que más me pegó, la que más me hizo dar cuenta de lo tanto que nos condicionan algunos valores de la sociedad, esos que por ahí es innumerablemente mejor dejar de lado.